Hola, me llamo Frank, aunque todos me llaman Franky, tengo 24 años y soy un chico de 1,80, musculoso, rubio de ojos azules… y muy cerdo en el sexo. Me considero totalmente heterosexual, aunque a veces he tenido contactos indirectos con hombres, por la naturaleza de algunos de mis encuentros sexuales.

 

Vivo en una ciudad más o menos grande, por las noches siempre hay mucho ambiente, y nunca falta con quien hacer de todo, en una noche loca. En una de estas noches, conocí a una chica, muy guapa, bailaba muy bien. Se la veía fogosísima, en definitiva el ligue espectacular de aquella semana.

 

Al cabo de bailar un buen rato, tomarnos un par de tragos y seguir bailando, le propuse irnos de allí, con un tono de voz inconfundiblemente sexual. A ella que le agradó mucho la idea, me sonrió y me preguntó, una de las preguntas más directas, sexuales y extrañas que me han hecho nunca.

 

-"¿Quieres que nos vayamos a follar un rato, con mis amigos?"-

 

El caso es que dije sin pensarlo mucho, -"por supuesto"-. A partir de este momento se montó una cadena de acontecimientos que me llevaron a asombrarme de la vida. Al salir del pub, aquella misteriosa chica, de la que no podía recordar su nombre por efecto del volumen de la música, nunca lo oí claramente. Llamo a un tal Tomás, diciendo:

 

-"Hola Tomás, ¿cómo estás?, oye verás me apetece mucho que nos veamos esta noche, ¿puede ser?, ¡¡eres un amor!! Fantástico, muy bien, estamos allí en 15 minutos, ciao"-.

 

Entonces me miró y me dijo que me llevaba a una fiesta privada, nos montamos en su coche, aparcado cerca, y nos encaminamos a la casa del tal Tomás, por el camino me fue contando, que nos esperaban sus amigos. -Luego supe que Tomás era su hermano-. Junto con Tomás, un tal Luis y un amigo de este, un americano surfero llamado Michelle. Yo montado en aquel automóvil, flipando por el hecho de ir con una chica tan descarada a la casa de un tío que no conocía, para lo que parecía ser una orgía al más puro estilo peliculero, como las de internet.

 

Llegamos al lugar en poco tiempo, subimos y conocí a aquellos tíos. Todos bastante altos, como yo, y muy musculosos, en especial el americano, aunque tenía orígenes franceses. En cuanto a Tomás era un tio que vivía montado en el dollar, con una empresa de internet, o algo así. Y Luis era un tipo muy amable, que estudiaba bellas artes.

 

El caso es que para tomar confianza, Tomás saco unos chupitos de un licor que había conseguido en un viaje a Sudamérica, todos parecían conocer el licor, por las sonrisas y las ganas de beber. Realmente delicioso, estaba impresionantemente fuerte. Tras aquel primer copazo, -no hubo más-, Aquella chica se quitó la poca ropa que traía, así de sopetón. Quedé realmente fascinado con su comportamiento, había conocido tías liberales pero aquella, se llevaba la palma. Todos la jaleábamos y babeábamos, ante una chica tan imponente como ella, parecía de portada.

 

El americano la llamó por su nombre, para mi tranquilidad, mientras agitaba su pene, que había sacado mientras mirábamos a la chica despelotarse. Tatiana, que así se llamaba, sin mediar más palabra se arrodilló y comenzó a chupar con fuerza la polla del afortunado americano. La reacción de los demás fue deshacerse de la ropa también.

 

Nos organizamos en círculo, alrededor de ella, e iba chupando por turnos las pollas de todos. En ese momento, sugerí hacernos con unos condones, a lo que Tatiana se negó en rotundo, sacándose la gruesa polla de Luis de la boca. Entonces Tomás me explicó:

 

-"Verás, aquí ninguno tenemos sida, y a Tatiana le gusta mucho más así. Ya sé que estas flipando, pero Tatiana te escogió porque estaba segura de que tampoco lo tienes, jamás pondría en peligro la salud del grupo".

 

Yo pregunté cómo Tatiana estaba tan segura de aquello, después de la fiesta me confeso que me había visto el día anterior, en un autobús de donación sanguínea, ella era la enfermera allí y había realizado los análisis.

 

Pensé que uno no podía flipar más cuando de repente, Tatiana agarró mi polla. -la más grande después de la del americano-. Se la introdujo en la boca, junto con la de Tomás, Iba a protestar, pero aquella cerdada no me pareció tan mal, además había sido invitado a la fiesta y no iba a quejarme por aquella tontería, pero este tipo de cosas no quedaría así sin más.

 

En efecto a Tatiana le encantaba revolcarse en pollas, juntarlas besarlas, mezclarlas. Era una autentica cochina, y hacía que los demás se contagiaran de sus perversiones. La muy perra fue poniendo todas las pollas a punto según sus métodos.

 

En este momento Tatiana me ordenó que me sentara a en el sofá. Yo obedecí mientras todos se la pelaban, ella se montó encima de mí. Tras una follada rápida para lubricar mi polla con sus flujos, se dio la vuelta, mientras me sonreía. Y se ensartó mi miembro en el ano. En este momento comprendí lo que sucedería, así que me entregué a la perversión, y sin más, la abrace sobándole las tetas mientras el americano, frotaba sin mucho reparo su capullo por el coño de Tatiana. Me rozo en un par de ocasiones, antes de lograr entrar en el húmedo coño. Entonces note que sus pesados cojones golpeaban los míos rítmicamente, mientras nuestras pollas se frotaban en el interior de ella. Jamás había tenido una experiencia parecida a esto.

 

En este momento reparé que la polla de Tomás a escasos centímetros de mi cara, era engullida con avidez, por Tatiana, mientras al otro lado pajeaba la de Luis. Estuvimos follando un buen rato así, mientras fueron rotando en el coño diversas pollas, mientras yo siempre quedaba debajo.

 

En este momento, Tomás volvió a montarla con fuerza hasta que se corrió, en su coño, al sacar la polla, un escalofrío recorrió toda mi espalda, toda la corrida resbalo fuera de su coño, recorriendo con velocidad mi polla, hasta mis testículos, y resbalando por los laterales, hasta la base de mi rabo. Luis quiso follar su culo, así que Tatiana se desacopló, se dio la vuelta, y se metió mi rabo en el coño, Aquí descubrí que no toda la corrida de Tomás había resbalado fuera, su semen quemaba sobre mi piel, en una sensación entre lo extraño, raro, prohibido y asqueroso. Luis, al no disponer de coño para lubricar su capullo, froto su capullo contra mi polla, resbaladiza del semen de Tomás, y penetró el culo de Tatiana, pensé que aquello no hacía falta ya que su ano estaba muy dilatado, ya que había bombeado un buen rato. La vagina de Tatiana resbalaba muchísimo más que su ano, cada vez que volvía a bajar sobre mi rabo, parte de todos esos fluidos, resbalaban hacia fuera. En un momento dado Luis aumento las embestidas, de tal modo que cuando comenzó a correrse salpico de nuevo sobre mi, ya que había sacado demasiado el capullo, cuando se retiró, una abundante corrida impregnaba el culo de Tatiana, y resbalaba por mi pene, así que accedí a mi polla con la mano, la saque y empuje a modo de pala, toda la corrida de Luis dentro del coño de Tatiana. Justo cuando Mischelle, se montó sobre nosotros dos, y apoyando su capullo sobre mi rabo, presionó para entrar también en la vagina, mientras Tatiana limpiaba de leche, los rabos de Tomás y Luis.

 

Aquello fue lo más raro de todo, puesto que mi contacto con la vagina de Tatiana, pareció limitarse nada más qua la parte anterior de mi rabo y los laterales, pero toda la zona de la uretra, estaba aplastada contra la polla del americano, eso sí, con una densa capa de semen embarrando cada recodo de aquella orgía en el interior de la vagina de Tatiana.

 

Los dos empezamos a bombear como posesos, yo me desinhibí por completo, y sólo deseaba correrme, me dolía en la zona de la vejiga, y tenía una sensación en los cojones de que jamás me correría. Cojones que aquí estaban aplastados contra los de Michelle. Justo cuando sentí que me correría, note los testículos de Michelle descargar. Tatiana empezó a correrse y en parte se meaba sobre mí también. Notaba como el rabo del americano al igual que el mío, palpitaban el uno sobre el otro, echando más y más cantidad de semen. Fue un momento interminable para mí, Michelle se retiró y gran cantidad de espeso semen mezclado, resbaló por mi rabo hasta mis cojones, entonces Tatiana se dio completamente la vuelta y se metió mi polla en la boca, limpiando todos los fluidos y demás jugos que resbalaban por mis cojones y mis piernas. Pero en ese momento, quizá aposta, quizá instintivamente, se sentó con su chocho babeante sobre mi boca. Quise rechazarlo pero algo me impulso a comerle el coño sin más, notaba como sus flujos brotaban acompañados de gran cantidad de leche, pero no sé porque no me importó, quizá porque provenían de la vagina de una chica, quien sabe.

 

Aquí se desató la locura, y fue cuando el americano, acompañó a Tatiana en su labor de limpiar el semen de mi rabo y mis pelotas, el caso es que nunca perdí la erección y acabe corriendome entre sus bocas de nuevo, menos cantidad claro.

 

Se que algunos no creerán este relato, pero los que hayan tenido el placer de disfrutar de una experiencia parecida, conocen algunas de las sensaciones q describo. Soy heterosexual, pero en aquella ocasión, el momento me llevó a una situación de cierta ambigüedad.

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